Escuela de robótica

EL CONOCIMIENTO SE CONSTRUYE PIEZA A PIEZA

El colegio El Pinar se convierte en el primer centro andaluz en implantar la construcción y programación robótica en la enseñanza de asignaturas como ‘Sciencie’, Física, Matemáticas, Tecnología o Plástica

Bajo la premisa de ‘aprender haciendo’, los alumnos de 3 a 17 años tendrán la oportunidad de estudiar algunas de las materias consideradas ‘hueso’ de una manera creativa, práctica e innovadora. Este revolucionario modelo pedagógico, que dicta mucho de ser un juego de niños, se desarrolla con éxito en algunos institutos de Cataluña, Madrid y Valencia

La robótica educacional, que comenzó siendo una apuesta de trabajo docente calificada por algunos expertos como visionaria, hace tiempo que dejó de ser ‘un juego de niños’. Avalada por todo tipo de investigaciones en pedagogía aplicada, así como por la experiencia contrastada en el aula de profesionales de los países más punteros en desempeño educativo, la Robótica ha pasado a engrosar de manera creciente la oferta extraescolar de muchos de los centros de la geografía nacional. Sin embargo, aún son pocas las instituciones académicas que se han decidido a apostar de manera decidida por una disciplina que lleva camino de revolucionar el concepto tradicional de enseñanza. En este sentido, el colegio El Pinar da este curso un nuevo paso en el camino de la Innovación educativa al entrar en el reducido grupo de centros, localizados en las comunidades de Madrid, Barcelona y Valencia; y ninguno en la comunidad andaluza, que integra la robótica en su plan curricular como herramienta didáctica para el aprendizaje de las asignaturas de Ciencias.

Con este enfoque, NUESTRA ESCUELA DE ROBÓTICA, pionera en el ámbito autonómico; hará que las lecciones de Física, Matemáticas, Tecnología, ‘Sciencie’ e incluso Plástica tengan un nuevo aliciente para los jóvenes, al incorporar en su práctica de clase ejercicios de construcción robótica de distintas complejidad con los que los alumnos de Primaria, Secundaria y Bachillerato avanzarán en el dominio de las competencias básicas preceptivas, explotando hasta el límite de lo posible el concepto de ‘aprender haciendo’.

Esta singular visión de la realidad del aula entronca directamente con estudios psico-cognitivos sobre las pautas de adquisición del conocimiento humano. Conviene resaltar que según la pirámide de DALE, recordamos el 10% de lo que leemos, el 20% de lo que oímos, el 70% de lo que repetimos y el 90% de lo que construimos.

El trabajo con proyectos específicos dentro del currículo de las citadas materias plantea retos que los alumnos deberán superar en equipo, a la vez que se introduce el ERROR como parte activa del aprendizaje.

El proyecto no sólo se limita a las etapas de Primaria, Secundaria y Bachillerato. Este es otro de los retos del equipo docente de El Pinar en el ejercicio que acaba de arrancar. Su implantación comienza este curso desde la etapa de Infantil, donde los más pequeños se irán familiarizando, en este caso sí, a modo de juego; con artefactos móviles de mayor dimensión que en los ciclos superiores se irán reduciendo y adaptando a la programación robótica.

‘ENCAJAR’ EL CONOCIMIENTO

El objetivo es que niños y jóvenes de entre 3 y 17 años tengan la oportunidad de aprovechar todo el potencial de estas increíbles herramientas de innovación motora para el desarrollo de experimentos y trabajos con los que resolver problemas de la vida diaria. Se trata de un enfoque que también contribuye al fomento de una cultura emprendedora entre los estudiantes, entendida como la capacidad del alumnos para analizar el presente y adaptarse al medio.

Sin duda, algunas de las principales aportaciones de los proyectos didácticos de la nueva materia tienen que ver con la cultura de acción colaborativa. De hecho, su metodología de trabajo se asienta en la creación de equipos con roles definidos, donde cada componente tiene unas funciones concretas, y estos roles van rotando para que cada uno de sus componentes conozca desde dentro las funciones del resto. Es así como se desarrollan sus capacidades de acción en grupo.

Junto a la construcción, el otro gran tema de la Robótica es la programación. Las máquinas con las que trabajan los niños –desde piezas Lego a Arduino- se mueven con pequeños ‘cerebros’ digitales cuyas órdenes deben ser diseñadas y grabadas por los propios alumnos, que lo hacen con aplicaciones específicas que despliegan en sus ordenadores portátiles.

En una era tecnológica como la que vivimos, donde casi cualquier acción está computerizada, la programación resulta fundamental. En este sentido, la Robótica dota a los estudiantes de las herramientas necesarias para que ellos, desde las etapas infantiles, comiencen a familiarizarse y después a adquirir los futuros conocimientos que les ayuden a adaptarse y a manejar con solvencia los lenguajes en los que a medio plazo deberán desarrollar su desempeño profesional.

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